Mansiones de indianos que pespuntean un casco urbano de época medieval, restaurantes donde sirven pantagruélicas comidas que no acaban nunca, una nave espacial varada en la ría donde coexisten el mejor arte, el talento de uno de los grandes arquitectos de la historia… Nos vamos de escapada a Avilés, la ciudad asturiana repleta de carácter y atractivos.

Esta escapada por Avilés comienza en el corazón de la ciudad, la plaza de España, porticada y donde los habitantes de la ciudad llenan sus bares y cafés a cualquier hora del día. A la plaza se asoman varios de los edificios más representativos de la ciudad: el Ayuntamiento, la casa Campa, la casa de García Pumarino y el Palacio de Ferrera, que es hoy un magnífico hotel de cinco estrellas en el que se han alojado estrellas de Hollywood como Brad Pitt, Angelina Jolie o Woody Allen.




De esta plaza sale la calle Galiana, la más famosa de la ciudad, tanto que era la elegida por los indianos que retornaban millonarios a ella para levantar sus mansiones, a cual más imposible, más abirragada, más “americana”, siendo la más destacada la Casa de Arias Noceda.

Esta calle, además, es una de las calles porticadas más largas de España, con más de 250 metros de soportales, que mantienen el piso -de mortero- de hace siglos. La otra gran calle es la de la Ferrería, de época medieval, repleta de comercios y bares en los que dejar pasar el tiempo. Y el otro gran edificio de la ciudad es el Mercado, en la plaza del mismo nombre -la típica plaza norteña cuyos edificios están cubiertos por galerías-, una maravilla de hierro y madera de mediados del siglo XIX donde encontrar las mejores viandas que puedas encontrar: puro delirio, desde las hortalizas a los mariscos, pasando por la respostería o las carnes.

 

 
 
 
 
 
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Avilés es también una ciudad de parques -trece, nada menos-, y de todos ellos es el Parque de Ferrera el más impresionante y, por supuesto, su pulmón verde. Ubicado en todo el centro y de más de ocho hectáreas, el parque es el pulmón de la ciudad. Antigua propiedad de los antiguos marqueses de Ferrera, tiene dos zonas claramente diferenciadas: el “jardín inglés” -praderas, paseos arbolados, un estanque- y el “jardín francés”, con pérgolas, fuentes…

Y no hay que viajar a Avilés sin descubrir el fogonazo urbano que la ha situado en el radar de muchos: el fantástico Centro Niemeyer, un complejo de cinco edificios ubicados una gran plaza que sirve de catalizador del mejor arte contemporáneo y que no tan solo es uno de los contenedores culturales más importantes del norte de España, sino la única obra del arquitecto brasileño en España.

 

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