Sobran las razones para viajar a Ámsterdam. Pero, por si acaso necesitaras más, te proponemos las más recientes. ¿Nos acompañas?

Ámsterdam es uno de esos lugares a los que regresar con frecuencia. Es acertadísima, y muy agradecida, esa mezcla de modernidad urbana, alta cultura y precios ajustados, en un tamaño de ciudad accesible a pie: viajar a Ámsterdam es, siempre, una excelente idea.

 

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Siempre hay un buen sitio para comer en Jordaan o una nueva galería en Rozengracht esperando a ser descubiertos, y me encanta poder moverme en tranvía y en bicicleta, asaltar cualquier Febo por apenas un puñado de euros y contemplar sin prisa La Ronda de Noche de Rembrandt, en el Rijksmuseum, el “arca de la alianza” del arte flamenco.




El museo es simplemente espectacular, tanto por la colección que alberga -cabe de todo: desde lo mejor de la pintura flamenca hasta las vitrinas rebosantes de obras de arte hechas en metales preciosos- como por el edificio, cuya reforma integral, realizada hace unos años por los arquitectos sevillanos Antonio Cruz Villalón y Antonio Ortiz García, le hacen brillar como una joya.

 

Tentaciones de Ámsterdam. Museo de Ana Frank. Foto © Turismo de Holanda
Museo de Ana Frank. Foto © Turismo de Holanda

 

No puedes dejar de alquilar una bicicleta en Amsterdam y convertirte por unas horas en uno de los más de setecientos mil ciclistas que hay en la ciudad. No olvides que las bicis son de frenos de contra pedal -para frenar debes echar los pedales hacia atrás: es muy sencillo e intuitivo, pero necesitarás unos minutos para acostumbrarte- , y el tráfico de bicis, súper fluido. Casi todas las calles importantes tienen su correspondiente carril habilitado para las bicicletas, y cada dos por tres encuentras un lugar habilitado para dejar la tuya.

 

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No hay mejor manera para descubrir el Barrio Rojo, Las Nueve CallesDe 9 Straatjes en flamenco-, un conjunto de callecitas bucólicas del centro en las que se encuentran algunas de los mejores y más curiosas tiendas de la ciudad, o el barrio de Joordan, probablemente el más cool y cosmopolita de toda la ciudad.




Es aquí donde está la Casa de Ana Frank, pero no es a ese reclamo al que yo vengo, sino al recuperar fuerzas con una cerveza bien tirada en el Café T-Smalle, uno de los brown cafés (que son los “bares de barrio” de Amsterdam, y que se les llama marrones por el tono de las maderas que lo decoran, que dice la tradición son oscuras por años y años de recibir el humo de los fumadores).

 

Tentaciones de Ámsterdam. Las Nueve Calles de Ámsterdam. Foto © Turismo de Holanda
Las Nueve Calles de Ámsterdam. Foto © Turismo de Holanda

Para comer, la Brasserie Harkema (Nes, 67) es uno de los restaurantes más cool de Ámsterdam –y eso es mucho decir en esta, una de las ciudades más cool del mundo-, con su inmensa pared enladrillada, de arriba a abajo, de botellas de vino. ¡Ah! Y no dejes de visitar la Nieuwe Kerk, la imponente iglesia de la plaza Dam en la que tuvo lugar la coronación del rey Guillermo IV. ¡Te sentirás dentro de un cuento de hadas! Así es Ámsterdam: de un extremo a otro, tiene estímulos viajeros para todos los paladares. ¡Nos encanta!



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