Alemania es la patria de la música, y suyos, los mejores compositores que ha dado la Humanidad. Y en el pináculo de la música clásica, Ludwig Van Beethoven ocupa un lugar de privilegio. Y de Bonn a Leipzig, pasando por Berlín o Coblenza, muchos son los lugares que muestran con orgullo la herencia del genial compositor.

 

 

Bonn, la ciudad que le vio nacer

Bonn, la antigua capital federal, conserva mucho del carácter y el espíritu de aquel diciembre de 1770 en que vio venir al mundo a Beethoven. Por estas calles paseó el músico los primeros 22 años de su vida y, aunque nunca regresó a ella tras su partida a Viena para estudiar con Joseph Haydn, fueron constantes los testimonios de la nostalgia que sentía ante una ciudad en la que forjó su carácter y su talento y que hoy marca en un itinerario urbano, la Ruta Beethoven, los lugares imprescindibles de Bonn relacionados con el músico.

 

 

Hoy, como entonces, el corazón de la ciudad late en la Münsterplatz, en la que irradia la fuerza del genio en su estatua, erigida en bronce en 1845 y que fue financiada en parte por Franz Liszt, otro de los grandes de la música de todos los tiempos. A su sombra, las terrazas de la plaza rebosan de gente en cuanto asoma un rayo de sol.

 

Estatua de Bonn en la Münsterplatz. Foto © Michael Sondermann / Beethoven Jubiläums Gesellschaft gGmbH

 

Desde allí, un corto paseo -franqueado, al cruzar las calles, por el rostro del maestro, que nos saluda desde los discos de los semáforos- nos separa de la Casa de Beethoven (Beethoven Haus Bonn), una de las cuatro diferentes en que vivió, y que es uno de los museos musicales más visitados del mundo. Ubicado en la calle Bongasse el museo, que reabrió sus puertas tras una reforma el pasado mes de diciembre, atesora más de doscientos objetos originales de Beethoven -cartas, retratos, autógrafos… incluso su máscara mortuoria o el sillón Emoti, que ayuda a que las personas con problemas severos de audición puedan sentir la música.

 

Casa de Beethoven en Bonn. Foto © GNTB

 

En la iglesia gótica de San Remigio tocaba Beethoven el órgano; en la capilla de la Residencia, el compositor Christian Gottlob Neefe dictaba clases de órgano a Ludwig van Beethoven, que obtuvo así su primer trabajo como Organista de la Corte del Príncipe Elector de Colonia, un instrumento que también tocó como organista suplente en la Catedral, junto a la que se encontraba la escuela pública de Latín del convento de San Cassius, donde estudiaba. El joven Beethoven alternaba en el Zehrgarten (Markt, 11, junto al antiguo Ayuntamiento), y visitaba con frecuencia la antigua Casa de la familia Breuning, en la plaza de la Catedral, que le ayudaban y apoyaban.

 

Semáfoto de Bonn. Foto © Bundesstadt Bonn / Beethoven Jubiläums Gesellschaft gGmbH

 

Otro icono de Bonn es la famosa escultura de hormigón Beethon, erigida en 1986 ante la sala de conciertos Beethovenhalle. Una placa recuerda la tumba de la madre de Beethoven en el viejo cementerio de Bornheimer Straße; y, ya algo más alejados del coqueto centro de la ciudad, están la sala de baile La Redoute, en Bad Godesberg, donde Beethoven presentó a Joseph Haydn una de sus dos Cantatas del Emperador (Haydn se sintió muy asombrado ante el talento del joven, que poco tiempo después se convertiría en discípulo suyo en Viena), y el Palacio de Lippe, en Beuel-Oberkassel, al que Beethoven acudió varias veces, invitado por un noble. 

 

Grafitti de Beethoven. Foto © rmac8oppo / Pixabay

 

La inspiración de Beethoven, en el Parque Nacional de las Siete Colinas

A pocos kilómetros al sur de Bonn y asomadas a la bellísima ribera del Rin está el paraje de Siebengebirge, las Siete Colinas. Hoy, forman un parque natural -el más antiguo de Europa-, y a estos parajes de ensueño se escapaba con frecuencia Beethoven, apasionado por la rotunda naturaleza que rodeaba y rodea su ciudad natal. En nuestros días, el pequeño parque -apenas 11.200 hectáreas repartidas por el área urbana de Bonn, pasando por las ciudades de Sankt Augustin y Königswinter hasta Bad Honnef- mantiene la belleza y la frondosidad de los tiempos de Beethoven.

 

Panorámica de Bonn desde Siebengebirge. Foto © Andre Distel / Getty Images

 

Entre sus tesoros se encuentran el mayor bosque de hayas y robles de Renania, cultivos de manzanos, viñedos, paredes rocosas y la legendaria roca Drachenfels, con una cafetería en su cima a la que se puede ascender a bordo del tren de cremallera más antiguo del mundo. Y hay también mucho patrimonio arquitectónico y cultural de interés, como el conjunto monacal sacro de Heisterbach, el castillo neogótico Drachenburg con el Museo de la Historia Alemana de la Ecología, el Museo de la Siete Colinas o el centro Konrad-Adenauer-Haus.

 

Leipzig, la capital musical de Alemania

La ciudad de Leipzig es otro de los escenarios imprescindibles en la vida de Beethoven. En la coqueta capital musical de Alemania estaban los editores de sus obras, la célebre Grafisches Viertel -que es, además, la primera editorial de música del mundo-, y en Leipzig fue donde la Gewandhausorchester interpretó por primera vez en la historia, en 1825 y 1826, el ciclo completo de sinfonías, en la Gewandhaus, que tiene fama de ser la mejor sala de música del mundo y donde Beethoven, además, estrenó su Quinto Concierto para Piano.

 

Ópera de Leipzig. Foto © Leipzig Tourismus und Marketing

 

Su orquesta mantiene entre su repertorio las nueve sinfonías de Beethoven y, en este otoño de 2020, la ciudad celebrará diferentes eventos como conciertos, exposiciones y conferencias. Hay también que hacer parada ante la que probablemente sea la escultura más conocida de Beethoven, obra de Max Klinger, que se expone en el Museo de Artes Plásticas de Leipzig, ante cuya fachada se levanta otra, obra de Markus Lüpertz.

 

Coblenza, recuerdos de infancia

La bucólica ciudad de Coblenza marca el paso del tiempo dejándose arrullar por el Rin, y dejó huella en la vida de Beethoven, que la visitó frecuentemente. En Ehrenbreitstein nació su madre, María Magdalena, cuya casa natal, convertida hoy en museo, alberga una interesantísima colección permanente de obras de arte y material de archivo, como objetos personales. 

 

Binoculares en el Rincón Alemán de Coblenza. Foto © Johannes Bruchhof / Koblenz-Touristik

 

Y no hay que olvidar que el mejor amigo del músico, Franz Gerhard Wegeler, fue también una de las figuras más importantes de la Coblenza de la época. Del 7 de noviembre al 28 de febrero, podrá visitarse en el Mittelrhein-Museum de la ciudad la exposición La música como fuente de inspiración: Beethoven en el arte contemporáneo, que nos mostrará cómo la vida y obra de Ludwig van Beethoven ha inspirado desde siempre a pintores y artistas gráficos y visuales en creación de sus propias obras.

 

Panorámica de Coblenza desde la Fortaleza de Ehrenbreitstein. Foto © Ulrich Pfeuffer / Koblenz-Touristik GmbH

 

Los manuscritos del genio, en Berlín

La Biblioteca Nacional de Berlín alberga una de las colecciones más importantes del mundo de fuentes biográficas de Ludwig van Beethoven. Además de numerosas partituras manuscritas, libros de apuntes, cuadernos de conversación y cartas, comprende también cerca de un tercio del legado compositivo manuscrito del músico y que incluye, entre otros tesoros, el manuscrito original de la Novena sinfonía, declarado patrimonio cultural inmaterial de la humanidad por la UNESCO.

 


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