El mundo nos está esperando con los brazos abiertos repleto de lugares increíbles a los que viajar, como estos trece destinos excitantes y poco convencionales.



 

Albania, la joya más desconocida del Adriático

Anclada al Adriático más irresistible, Albania es uno de los destinos de viaje más auténticos de Europa. Su rica historia y cultura espera en ciudades repletas de interés como Butrint, Berat o la capital, Tirana; y además, el país atesora una naturaleza casi virgen, con unas excelentes playas poco conocidas, que merece la pena disfrutar ahora que es, todavía, una joya por descubrir.

Bosnia y Herzegovina, el Ave Fenix de Europa

El recuerdo de la guerra atrae a numerosos viajeros a Bosnia-Herzegovina que, una vez allí, se maravillan ante los tesoros del país: naturaleza virgen, estaciones de esquí olímpicas, una de las mejores cocinas de los Balcanes, la herencia arquitectónica de otomanos y austro-húngaros… Bosnia y Herzegovina es un lugar ideal para todos aquellos que buscan un destino alejado del turismo de masas.

Georgia, entre Oriente y Occidente

Georgia reclama nuestra atención con su belleza impresionante, presente en cada valle, en cada poblado troglodita, ante un monasterio encaramado sobre una montaña o ante las evocadoras ruinas de un castillo… De lugar donde está la roca a la que fue encadenado Prometeo al río que remontó Jasón para llegar a Kolkhet, las leyendas y la historia dan forma a la apasionante Georgia.

Uzbekistán, la herencia de Samarcanda

«Todo lo que he oído sobre la belleza de Samarcanda es pura verdad, pero es aún más espléndida de lo que hubiera podido imaginar», proclamó Alejandro Magno. Y eso es lo que se siente al viajar por este país de infinitos espacios abiertos de estepas y desiertos, picos vírgenes y mares que solo quedan en el recuerdo: en Uzbekistán aguarda una experiencia viajera inolvidable e infinitamente enriquecedora.

Fez-Mequinez, un mágico viaje en el tiempo

Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO desde 1980 y una de las cuatro ciudades imperiales de Marruecos, Fez es el centro espiritual indiscutible del país. Pasear por las estrechas calles de su medina, a las que se asoman bellísimas madrazas y mezquitas, es hacerlo por el corazón de Marruecos. Su hermana Mequinez, la ciudad imperial dormida, posee un legado arquitectónico riquísimo que se suma al de la impresionante Volúbilis (Walili), vestigio de un flamante pasado romano.

Benín, país de cuentos y leyendas

Benín es un país casi desconocido para la mayoría de los viajeros, a pesar de ocupar la tierra del antiguo reino de Dahomey, y ser la cuna del vudú, el misterioso y poderoso culto que ha cruzado el Atlántico hasta las Antillas. En Abomey, antigua ciudad real, hay que visitar los palacios descalzos para capturar el aura del rey que se fue, y no molestar a los antepasados.

Cabo Verde, saudade atlántica

Engarzadas en el Atlántico, frente a la costa de Senegal, las nueve islas del archipiélago de Cabo Verde aguardan a todos los tipos de viajero: los amantes del dolce far niente elegirán Sal, el balneario blanco, o incluso Boa Vista, la saharaui; los excursionistas se verán obligados a elegir entre Santo Antão, la exuberante salvaje; la muy modesta São Nicolau; la volcánica Fogo o, incluso, la discreta Maio; los partidarios de la tranquilidad se decantarán por la inaccesible Brava; mientras que los que buscan un cambio de paisaje africano se orientarán hacia Santiago.

Islas Griegas, el joyero del Mediterráneo

La esencia más auténtica de Grecia se esconde entre sus más de 6.000 islas e islotes dispersos por los mares Jónico y Egeo, un auténtico joyero mediterráneo rebosante de atractivos. En las Islas Griegas, su candencioso ritmo de vida está regido, como en la antigüedad, por la luna y el sol, y el viajero se encontrará ante la tesitura de tener que elegir entre enormes playas con forma de media luna o pequeñas calas con encanto; entre playas de piedra, de arena dorada o negra de las zonas volcánicas; entre el no hacer nada o disfrutar de su antiquísimo patrimonio cultural. Y especialmente entre sus seis archipiélagos: Cícladas, Dodecaneso, Jónicas, Esporadas, Egeo o Creta.

Lyon y alrededores, joie de vivre

A esta coqueta ciudad francesa le define, sobre todo, su estilo de vida, que le hizo ganar el World Travel Award al «mejor destino europeo de fin de semana de 2016». Un estilo de vida que los lioneses comparten con todos los que acuden a admirar una ciudad excepcional, donde sobresale la belleza de sus edificios —desde el casco antiguo de Fourvière hasta el futurista museo de las Confluencias, pasando por el barrio Renaissance, clasificado como Patrimonio de la Humanidad—, y la calidad de su gastronomía, que la ha convertido en una de las capitales gastronómicas del mundo.

Madagascar, paraíso malgache

La isla de Madagascar no puede faltar en el pasaporte vital de un viajero. Madagascar se entrega sin la intención de recibir nada a cambio: la aventura surge en cualquier lugar y momento. Hay que mantener los ojos abiertos, la mano tendida y el espíritu preparado para recibir toda la belleza y encanto de este país. Y las islas del norte, como Nosy Bé, son un destino ideal para quienes buscan espacios vírgenes e inmersiones idílicas.

Maldivas, al ritmo del mar

Famosas por su belleza y sus resorts de lujo, Maldivas no es una tierra exclusivamente de ocio, si no mucho más. El mar cubre el 99,7% de su territorio, y marca el ritmo de vida de locales y turistas, que acuden para disfrutar, como en pocos lugares del mundo, de los deportes acuáticos. Y especialmente los buceadores quedarán impresionados por la riqueza de sus fondos marinos.

Occitania, la Francia más pura

Occitania es la segunda región más grande de Francia. Las tierras del Languedoc-Rosellón ofrecen hermosos paisajes llenos de contrastes entre los contrafuertes de los Pirineos y la meseta de la Camarga. Mientras, la región del Midi-Pyrénées reúne el encanto de sus magníficas ciudades y poblaciones medievales (Carcasona, Albi, Cordes-sur-Ciel), testigos silenciosos de las luchas entre cátaros y católicos, y la modernidad más futurista de las industrias dedicadas al mundo de la aeronáutica. Todo apoyado en una excelente gastronomía y excelentes vinos.

Tanzania, Kilimanjaro, Zanzíbar: el triángulo de oro de África

Tanzania es África en estado puro. Allí espera la garganta de Olduvai, conocida también como la cuna de la humanidad; el Kilimanjaro, con sus eternas nieves y cumbre de África; y la isla de Zanzíbar de colores tornasolados, con su mar turquesa y sus palmeras inclinadas, escala imprescindible de la ruta de las especias. Y, desde luego, su gente: de la gigantesca tribu de los bantúes, que representa el 98% de la población, a la de los masáis, la más conocida, centenares de grupos étnicos conviven en las tierras sagradas de Tanzania.




 

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