¿Sabías que en Salamanca tenemos un espectacular salto de agua con tan solo dos metros de caída menos que las famosas cataratas del Niagara? ¡Bienvenidos al Pozo de los Humos!

 

En una esquina de esa tierra repleta de encantos y casi infinita que es la meseta norte, oculta entre las muchas bellezas rotundas del parque de los Arribes del Duero, está esperando uno de los secretos más espectaculares y mejor guardados de la naturaleza española: el Pozo de los Humos, uno de los mayores saltos de agua de la península Ibérica.

 

Pozo de los Humos Salamanca | Tu Gran Viaje
De Arribeño – Trabajo propio, CC BY 3.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=9100249




 

Con más de 50 metros de caída. el Pozo de los Humos es un impresionante paraje que debe su nombre a Miguel de Unamuno, que una y otra vez vino al paraje durante sus años de docencia en la Universidad de Salamanca. “En el estanque duerme el agua reflejando al cielo (…) Y en la cascada misma, por donde se despeña bramando, preséntanos una vena compacta, una columna que acaba por parecer sólida (…) Es una de las más hermosas caídas de agua que pueden verse entre aquellos tajos adustos”.Tan bello recuerdo literario hace que este último tramo que nos trae hasta aquí reciba, precisamente, el nombre de Ruta de Unamuno.

 

 

 
 
 
 
 
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El espectáculo del Pozo de los Humos

Este salto al vacío de las aguas del río Uces se produce en un paraje ubicado en el noroeste de la provincia de Salamanca, a apenas unos ochenta kilómetros de Salamanca capital, en pleno Parque Natural de los Arribes del Duero, muy cerca del embalse de Almendra (una de las mayores presas hidroeléctricas de Europa), y que sirve de “frontera” entre los términos municipales de los pueblos de Pereña de la Ribera y Masueco.

 

El pozo de los Humos. Foto © Diputación de Salamanca. Tu Gran Viaje revista de viajes y turismo
El pozo de los Humos. Foto © Diputación de Salamanca.

 

Son las aguas del río Uces, cuya bravura en su descenso hasta el río Duero, del que es tributario, las que dan vida a la cascada. Las aguas salvan así el gran desnivel del terreno en este punto, los arribes que dan nombre al parque son tajos que el agua abre en la roca de la meseta para salvar el desnivel que les separa de las tierras portuguesas que están a un tiro de piedra.

 

 
 
 
 
 
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Se puede llegar al Pozo de los Humos desde la cercana población de Masueco, en cuya plaza Mayor arranca la ruta de Vallegorda, en buen estado, que recorre varias fincas rústicas y parajes hasta llegar a la Peña del Agua, para, desde ahí, caminar unos ochocientos metros hasta llegar a La Roblea, donde nace la cascada. Ahí ya es ensordecedor el estruendo del agua: tenemos ante nosotros el Mirador de los Humos, una pasarela de madera que llega hasta el mismo precipicio y desde la que los más valientes se pueden asomar para tener las mejores vistas.



Un saliente de roca divide, en su caída, el curso del agua; la cascada pequeña, que sale a la derecha, es el pozo de las Vacas, al que el nombre le viene -dice la leyenda- de un carro con vacas que transportaba trigo a un molino cercano y se despeñó en este mismo punto. El agua se precipita al vacío desde 50 metros de altura y, desde la base en que cae, una gigantesca cortina de vapor de agua, como si fuera humo, asciende y se esparce ante nuestra mirada: realmente inolvidable.

 

 
 
 
 
 
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Todo ello forma un escenario de leyenda, así que no es de extrañar que los niños de la zona fueran asustados hace años con historias que hablaban de tesoros ocultos en las aguas inexploradas del pozo, o de espíritus de caminantes que cayeron al vacío y nunca fueron vistos de nuevo… Se puede descender -con mucho cuidado- al pozo por la cañada de Zarzalino y, por el lado de Pereña,siguiendo un sendero al que se asoma, medio oculta por la frondosa vegetación, la cueva de Palla Rubia, con pinturas rupestres.


El espectáculo es grandioso: el estruendo del agua, el vapor, que todo lo tapa, hasta la base, las aves que sobrevuelan (cigüeñas negras, alimoches, buitres leonados, vencejos reales, palomas bravías, águila real, halcón peregrino, águila perdicera…), los sonidos de los animales -jabalíes, zorros- que se esconden de nosotros entre los robles y los enebros… ¡Toda una experiencia! Y , tras semejante espectáculo, para recuperar fuerzas, en Masueco podremos dar buena cuenta en el Hostal Restaurante Santa Cruz de exquisitos asados al horno: tostón, cordero, cabrito… Así, la escapada al pozo de los Humos estará completa