Con el telón ya levantado del Festival Internacional de Teatro Clásico de Mérida, el Parador de Mérida vuelve a convertir la gastronomía en protagonista con una propuesta que fusiona historia, teatro y cocina.
La propuesta gastronómica recuerda la histórica representación que Margarita Xirgu protagonizó el 17 de junio de 1933 con la versión de Medea de Séneca adaptada por Miguel de Unamuno. Aquella función fue la primera representación teatral moderna en el Teatro Romano de Mérida y supuso el germen del actual festival, recuperando este emblemático escenario para las artes escénicas.
La iniciativa estará disponible durante la 72.ª edición del festival, que se celebra hasta el 30 de agosto, y propone un auténtico viaje culinario a la época romana a través de recetas inspiradas en el tradicional convivium, los banquetes de la antigua Augusta Emerita.
Un banquete inspirado en la antigua Roma
La propuesta culinaria recupera el espíritu del convivium, el banquete romano, reinterpretando recetas clásicas con productos actuales. La experiencia comienza con una gustatio (entrantes) compuesta por un cremoso de guisantes al estilo de Vitelio, una ensalada de queso, frutos secos y miel (cassata oplontis) y un epityrum, tradicional paté de aceitunas negras.
Como prima mensa llegan unas albóndigas de atún con crema de marisco y un cochinillo de Segovia asado al estilo de Vitelio acompañado de manzanas persas, mientras que el broche dulce lo pone la secunda mensa, con leche frita y una patina de dátiles con arrope.

El «Menú Medea» podrá disfrutarse hasta el 30 de agosto dentro del paquete de media pensión del Parador o como menú degustación independiente por 50 euros por persona, bebidas aparte.
Además, los clientes alojados en el Parador de Mérida y los miembros del programa Amigos de Paradores podrán beneficiarse de un 25 % de descuento en las funciones del Festival Internacional de Teatro Clásico de Mérida.
Con esta propuesta, el Parador de Mérida demuestra que la gastronomía también puede contar historias. En esta ocasión, lo hace recuperando el sabor de la antigua Roma para rendir tributo a una de las grandes damas del teatro español y a una representación que cambió para siempre la historia del festival emeritense.



