Es poco todo lo que se pueda decir de la luz del Mediterráneo. Y si, además, se le suma la arquitectura de un lugar como Cadaqués, el resultado es imbatible: simplemente, uno de los lugares más bellos del mundo.

 

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Es poco todo lo que se pueda decir de la luz del Mediterráneo. Y si, además, se le suma la arquitectura de un lugar como Cadaqués, el pueblo más oriental de la Península Ibérica, el resultado es imbatible: así que no es de extrañar que algunos de los más grandes artistas del siglo XX cayeran enamorados de este pueblo de sencillas casas blancas de pescadores colgado sobre una cala mediterránea de película, y al que nos da la bienvenida nada más entrar una estatua de la Libertad, diseñada por Salvador Dalí, e inspirada por la neoyorquina.

 

Cadaqués, la luz de Dalí. Visitar Cadaqués, uno de los lugares más bonitos del mundo | Tu Gran Viaje
Foto David Monje/Unsplash




 

El tiempo parece transcurrir a otro ritmo -uno más pausado, más disfrutable- en estas calas empedradas de Cadaqués. Todo parece, y es, sencillo, puro joie de vivre: las familias disfrutando del agua calma, la ausencia de estruendos playeros, las barcas varadas boca abajo sobre las rocas… En las callecitas del pueblo, empedradas con rastell, que es la roca del lecho de la playa, hay casas blancas y también construcciones modernistas, muchas de ellas levantadas por los emigrantes que retornaron ricos de América, como el Casino de la Amistad o la Casa Rahola, en la plaza Rahola, repleta de terrazas, que se abre al mar.

 

La herencia de Dalí en Cadaqués

En una de estas callecitas está el Museu Municipal, consagrado al recuerdo de Dalí, con obras suyas y de exposiciones temporales, a menudo relacionadas o inspiradas en el genio. En lo alto del pueblo está la iglesia de Santa Ana, del siglo XV, aunque muy restaurada posteriormente -fue destruida en 1543 por el mítico pirata Barbarroja-, y que guarda un precioso retablo mayor del siglo XVIII. En cualquier momento del año, pasear por la vera del mar que acaricia Cadaquès es una auténtica delicia; pero si es en verano, enriquecer ese paseo con un chapuzón en las aguas transparentes de las calas de Cadaqués -es Llaner Gran, Es Pianc, Ses Oliveres…- es un auténtico lujo viajero.

 

Cadaqués, la luz de Dalí. Visitar Cadaqués, uno de los lugares más bonitos del mundo | Tu Gran Viaje
Foto David Monje/Unsplash




 

El Mediterráneo más puro -luz, cielo azul, el aroma del salitre y el rumor de los pinos entrechocando sus agujas- nos acompaña en un paseo de veinte minutos desde el centro del pueblo hasta la casa de vacaciones que la familia Dalí tenía en la -todavía hoy- paradisiaca cala de Portlligat y que, hoy, es la Casa Museo Salvador Dalí.

 



 

La casa, que ha visto también en ella a amigos de Dalí como Buñuel, Lorca, Man Ray o Paul Eluard, conserva el mobiliario original y, sobre todo, su disposición: de ahí el desorden creativo –“no se puede entender mi pintura sin conocer Portlligat”, decía Dalí- que marca la visita por sus salas, en las que no faltan obras de Dalí, y algunos detalles 100% dalinianos, como el oso disecado de la puerta, los huevos del tejado o la escultura del Cristo de los Desperdicios.

 

Cadaqués, la luz de Dalí. Visitar Cadaqués, uno de los lugares más bonitos del mundo | Tu Gran Viaje
Foto Héctor J. Rivas/Unsplash

 

En la cala, en la que hoy siguen faenando los pescadores del pueblo, que dejan en ella sus aperos de pesca, podemos alquilar una barquita y dar una pequeña vuelta por ella: la mejor manera de contemplar toda la belleza de Cadaquès, sobre todo, al caer la tarde…

 

Cadaqués, la luz de Dalí. Visitar Cadaqués, uno de los lugares más bonitos del mundo | Tu Gran Viaje
Foto Ferran Freixas/Unsplash



Excusión al cap de Creus

Pero todavía más impresionante es el espectáculo que nos espera en el cabo de Creus, la punta mágica del mapa, a donde llegaremos desde Cadaqués siguiendo la carretera del Cabo. Es un trayecto de diez kilómetros en el que atravesamos unos parajes indómitos, sacudidos por ese viento de la tramontana, salpicados de matorrales y algunas encinas, hasta llegar a esta inmensa roca incrustada en el mar, que regala vistas maravillosas, especialmente al amanecer -es el punto más oriental de la península ibérica.

 

Cadaqués, la luz de Dalí. Visitar Cadaqués, uno de los lugares más bonitos del mundo | Tu Gran Viaje
Faro del Cap de Creus. Foto de Mor Shani/Unsplash

 

El faro del Cap de Creus es el punto más fotogénico, elevándose más de ochenta metros sobre un mar que tiene más peligros de lo que podría parecer, por cómo los vientos de la tramontana y el levante juegan a los barcos ante un litoral de lo más escarpado… Un broche de oro perfecto para esta escapada a Cadaquès.