Irlanda es esa esquina de Europa en la que caben todas las leyendas celtas del mundo, todas las tonalidades de verde, e incontables lugares que parecen arrancados de libros de espada y brujería. Y para enamorarse para siempre de la Verde Erin, basta con asomarse a cualquiera de estos cinco lugares de Irlanda tan especiales que, en todos ellos, te parecerá oír los acordes de un fiddle

Temple Bar, Dublin

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En la orilla sur del río Liffey se extiende Temple Bar, el alma de Dublín. Separado del norte de la ciudad por el Puente del Medio Penique (el Halfpenny Bridge, nombrado así porque medio penique era lo que había que pagar antiguamente para cruzarlo), no vas a tardar en comprender por qué es uno de los barrios más animados de Europa: una meca para centenares de miles de viajerosque se mezclan en los pubs y en las calles con los miles de estudiantes del Trinity College, el campus de la prestigiosa Universidad de Dublín. Como no sólo de Guinness y pubs perfectos vive el viajero, en Temple Bar también te puedes conmover con un auténtico tesoro, orgullo de Irlanda: el Libro de Kells, un manuscrito del siglo IX que se exhibe en la impresionanteOld Library del Trinity College. Te recomiendo también que, si es un fin de semana cuando estás en Temple Bar, no dejes de visitar el mercadillo de comida (Temple Bar Food Market, todos los sábados de 10h a 16h30 en la Meeting House Square), de libros (Temple Bar Book Market, sábados y domingos en Temple Bar Square de 11h a 18h) y el más popular ahora mismo, el Designers Mart at Cow's Lane, todos los sábados de 10h a 17h en Lord Edward Street.