Irlanda es esa esquina de Europa en la que caben todas las leyendas celtas del mundo, todas las tonalidades de verde, e incontables lugares que parecen arrancados de libros de espada y brujería. Y para enamorarse para siempre de la Verde Erin, basta con asomarse a cualquiera de estos cinco lugares de Irlanda tan especiales que, en todos ellos, te parecerá oír los acordes de un fiddle

Dun Aengus, Inismor, islas de Aran

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En Inishmore, la mayor de las islas de Arán, se yergue Dún Aengus, uno de los más espectaculares fuertes de piedra de toda Europa. A unos 7 km al oeste de Kilronan (que te recomiendo cubrir en bicicleta, por más que el viento pueda molestarte: pero no hay mejor manera de comprender la isla que sintiendo el viento del Atlántico en la cara), el fuerte lo forman tres recintos concéntricos semicirculares, formados por piedras calizas apiladas sin argamasa, que rodean un acantilado de más de 150 metros de altura y que es la mejor defensa posible contra cualquier ataque. Como no puede ser menos, las leyendas rodean el origen del fuerte y nos hablan de clanes derrotados en batallas tan cruentas como míticas: y la verdad es que se sabe poco sobre la fecha de construcción (datada en algún momento de la Edad de Bronce) o si era una estructura defensiva o, por el contrario, era un centro ceremonial.