Cuevas, salinas, barrancos, volcanes extinguidos, espesos bosques donde crecen especies prehistóricas… la increíble isla de La Palma esconde miles de secretos en sus paisajes, que parecen trasplantados de otro planeta.

 

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La Palma puede presumir de un paisaje excepcional, que la hacen merecedora de ser Reserva de la Biosfera, y que también esconde rincones únicos que consiguen que muchos de sus visitantes se sorprendan de la existencia de tan singulares enclaves. Playas inusuales de origen volcánico, pueblos escondidos entre las rocas, o escenarios naturales insólitos llenan esta isla de asombrosos secretos que cualquier viajero quiere descubrir.

 

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Foto Saúl Santos




 

Cascada de Colores

El Parque Nacional de La Caldera de Taburiente impresiona por su gran diversidad de especies animales y vegetales y también por esconder secretos como la singular Cascada de Colores. Se ha convertido en una de las visitas obligadas de este Parque Nacional gracias a sus peculiares tonalidades que van del amarillo, naranja hasta el verde más puro.

 

Foto Jonatan Rodríguez

La cascada tiene una altura de aproximadamente 8 metros y presenta esta llamativa paleta de colores colores gracias a la riqueza de los minerales de la zona. Por ejemplo, los colores amarillos y naranjas provienen del hierro disuelto, mientras que los tonos verdosos surgen gracias a las algas y musgos que se pueden encontrar.

Bosque de Los Tilos

Una de las maravillas naturales de La Palma más impresionantes es este bosque, que parece sacado de otra era en la que la humanidad aún no tenía presencia. El Bosque de los Tilos es un impresionante bosque de laurisilva situado en el municipio de San Andrés y Sauces.




La combinación de vegetación, con el silencio y el intenso olor del bosque enamoran a sus miles de visitantes. También se pueden encontrar viñátigos, palos blancos, laureles, acebiños, barbuzanos, madroños, peralillos, fayas, brezos y extraordinarios helechos gigantes. Toda una verdadera explosión de biodiversidad.

 

Foto P. Fernández




 

Playa de Echentive

En la isla podemos encontrar una playa de tan solo 50 años de edad. La Playa de Echentive es una playa situada en el municipio de Fuencaliente, al sur de La Palma. Este especial lugar se formó en 1971 por la erupción del volcán Teneguía, la última erupción registrada en superficie en España. Su arena negra volcánica y sus charcas naturales con aspecto salvaje y agestre hacen parecerer que este enclave natural ha sido traído del planeta Marte.

 

Foto Damián Martín Brito

 

Esta playa se encuentra muy cerca del manantial sagrado de Fuente Santa, que fue sepultado precisamente en la erupción del Volcán San Antonio en 1677 y por ello a sus aguas se le atribuyen propiedades sanadoras.



Mirador Los Llanos del Jable

La Palma posee miradores únicos. Uno de los más mágico está situado en el municipio de El Paso y es perfecto para deleitarse con el paisaje del valle de Aridane. Las vistas de día son inigualables, pero las noches ofrecen un panorama espectacular. Su altura por encima de las nubes convierte a Los Llanos del Jable en una estupenda ventana natural al cielo estrellado de La Palma, uno de los mejores del mundo para la observación. Las nubes suelen quedarse por debajo de los 1.300 metros de altura (cubriendo la ya de por sí poca contaminación lumínica), por lo que este punto es una de las mejores ubicaciones para delitarse con el cielo estrellado de la isla.

 

Foto D. Dahncke

 





 

El Tablado

Este pueblo deja incrédulos a sus visitantes por su ubicación entre dos acantilados de infarto. El Tablado está situado en un enclave impresionante en la costa nota de la isla de La Palma entre dos de los mayores barrancos de toda la isla: el Barranco de Los Hombres y el de Fagundo.



Los acantilados que se observan desde El Tablado son imponentes. Es un claro ejemplo de arquitectura rural y su paisaje protegido lo hace más especial aún con especies vegetales de gran interés como los dragos. Sin duda, es una de las zonas más auténticas de La Palma donde parece haberse detenido el tiempo.

 

Ejemplar de drago en la costa norte de La Palma. Foto Saúl Santos

 

Roque de los Muchachos

El Roque de los Muchachos, a 2.426 metros de altitud sobre el nivel del mar, es el punto más alto de toda la isla y visita obligada en La Palma. Desde aquí, no solo se puedes admirar la caldera volcánica de 1.500 metros de profundidad cubierta de árboles, sino también, en días despejados, las islas de Tenerife, La Gomera y El Hierro asomando sobre el mar. Además, la calidad ambiental de La Palma convierte la zona en un lugar ideal para la observación astronómica, como lo demuestra el observatorio astrofísico instalado en los alrededores.

 

 

Salinas de Fuencaliente

La Palma también tiene paisajes que provocan incredulidad y que han sido creados por el hombre. Las Salinas de Fuencaliente se han convertido gracias a su juego de colores en un espectáculo único. Este gran complejo salinero abarca cerca de 37.000 metros cuadrados, dando vida al paisaje volcánico. Declarado como lugar de interés científico desde 1.994 por el gobierno canario, es hoy en día una de las salinas más importantes de España.

 

Foto Saúl Santos

 

Además de su valor paisajístico y natural, es por supuesto también reconocido su valor gastronómico, y es que la recolección del “oro blanco” del Atlántico atrae la mirada y el gusto de miles de visitantes.

Caldera de Taburiente. Foto C. González

 

Porís de Candelaria

La isla de La Palma esconde grandes secretos hasta entre las rocas. Uno de los más insólitos es Porís de Candelaria, una espectacular cavidad geológica que esconde entre sus rocas pequeñas casitas construidas desde hace casi un siglo por algunos palmeros que buscaban un refugio especial para los veranos más calurosos. Hoy en día se ha convertido en uno de los rincones más fotogénicos y asombrosos de La Palma, y cada año recibe a miles de aficionados a la fotografía y viajeros de todo el mundo.

 

Foto Alejandro de Paz