En la costa caribeña de Panamá, Bocas del Toro es un archipiélago que todavía se siente como un secreto bien guardado entre los viajeros. Sus paradisiacas islas combinan selva, playas de arena blanca y aguas turquesa, con un ritmo relajado que invita a disfrutar sin prisas.
Bocas del Toro es un destino que permite vivir un viaje de desconexión real y conexión con la autenticidad de la esencia del Caribe. Surfear olas legendarias, bucear entre jardines de coral, recorrer senderos selváticos o sumergirse en la cultura local mientras suenan ritmos de calipso y reggae son solo algunas de las aventuras que esperan a los viajeros.

Paraíso del surf, sus arrecifes naturales crean olas famosas y desafiantes en Playa Bluff, Carenero Point o Silverbacks. Entre diciembre y marzo, las olas alcanzan su máximo esplendor, mientras que de junio a agosto las condiciones son ideales para principiantes. Las aguas turquesa del archipiélago esconden un universo de corales, tortugas y peces tropicales. Con más de 40 destinos de buceo y snorkel, desde Cayo Coral hasta los Cayos Zapatilla, Bocas del Toro es un laboratorio natural donde la biodiversidad marina se vive de cerca.

Cada playa tiene su propio carácter: Red Frog Beach sorprende con senderos selváticos y ranas dardo, Playa Estrella deslumbra con estrellas de mar en aguas cristalinas, y los Cayos Zapatilla son un paraíso remoto de arena blanca, arrecifes y manglares. Explorar manglares en kayak o practicar todo tipo de deportes acuáticos es otra forma de conectarse con la vida marina local.

En Isla Bastimentos, la Cueva de Murciélagos Nívida ofrece un recorrido que combina manglares, bosque tropical y cuevas habitadas por murciélagos. Guiados por la comunidad Ngäbe-Buglé, los visitantes descubren un mosaico de paisajes y biodiversidad en un espacio compacto, donde cada paso transforma la experiencia.




