Filipinas, el paraíso que te da la bienvenida con una sonrisa


Filipinas te recibe con playas de arena blanca, aguas turquesa y un lujo accesible que no arruina el presupuesto, pero lo que realmente enamora es su gente: alegre, amable y optimista, siempre con una sonrisa que te hace sentir parte de su mundo desde el primer instante.

Esa actitud se resume en la expresión “bahala na”, que los filipinos repiten a diario y que, más que “lo que tenga que ser, será”, expresa una forma valiente y confiada de afrontar la vida con serenidad y optimismo. Y esa mezcla de belleza natural y filosofía vital se siente en cada rincón del país: desde los atardeceres de Manila hasta los arrecifes de Palawan o las olas de Siargao, Filipinas ofrece increíbles experiencias viajeras para todos los gustos. Sus ciudades mezclan historia y caos con una energía contagiosa, mientras sus más de 7.000 islas esconden selvas, cascadas, arrecifes de película y aguas de un azul turquesa hipnótico. Un Gran Viaje que Logitravel te invita a descubrir gracias a las ofertas especiales para viajar a Filipinas.

Manila, la puerta de entrada a Filipinas

La isla de Luzón, la más grande y poblada del país, es el centro político y económico de Filipinas, albergando su capital, Manila, una bulliciosa y caótica metrópolis que vale la pena conocer. Sus calles se llenan de vida gracias al ir y venir de la gente y a los coloridos jeepneys, antiguos vehículos militares estadounidenses transformados en iconos del transporte local.

Un paseo por Intramuros, la histórica ciudad amurallada que conserva la herencia española, permite sumergirse en el pasado colonial del país. Allí se encuentran la catedral de Manila, la iglesia de San Agustín y el fuerte de Santiago, donde también se recuerda la vida de José Rizal, héroe nacional filipino. Cruzando el río Pasig se llega a Binondo, el Chinatown de Manila, fundado en 1594 por los españoles para acoger a la comunidad china católica, y considerado el barrio chino más antiguo del mundo.

No te puedes ir de Manila sin antes disfrutar del atardecer frente al mar desde el Baywalk, el famoso paseo marítimo donde la música, los puestos de comida y el bullicio de los locales crean una atmósfera única. Para quienes prefieren un final más sofisticado, las azoteas de Makati, el centro financiero, ofrecen vistas espectaculares de la ciudad mientras anochece.

Más allá de la capital, la isla de Luzón combina naturaleza, cultura y aventura, desplegando paisajes que cambian radicalmente hacia el norte, donde las Terrazas de Arroz de Banaue, Patrimonio de la Humanidad, atesoran más de 2.000 años de historia agrícola y el legado vivo del pueblo Ifugao, que aún conserva muchas de sus tradiciones. Al sur, Legazpi deslumbra con el imponente volcán Mayón, cuya forma cónica casi perfecta y sus 2.420 metros de altura lo hacen visible desde toda la ciudad.

Palawan, el tesoro natural de Filipinas

Palawan es la gran joya de Filipinas, un archipiélago de más de 1.700 islas e islotes donde la naturaleza se despliega sin reservas, entre selvas vírgenes y aguas de un azul turquesa casi sobrenatural. Desde su capital, Puerto Princesa, comienza un viaje que recorre ecosistemas únicos en el Sudeste Asiático, y ofrece incluso la oportunidad de nadar de manera respetuosa con el tiburón ballena, el pez más grande del mundo.

El Nido es el corazón de este tesoro natural, la puerta de entrada al archipiélago de Bacuit, donde los karts de piedra caliza se alzan como templos sobre lagunas de un azul turquesa de ensueño. Explorar sus rincones practicando island hoppings a bordo de los bangcas, los tradicionales barcos filipinos, es casi un rito viajero en Filipinas: saltar de isla en isla, sumergiéndose en arrecifes llenos de vida y descubrir playas que dejan con la boca abierta, es una experiencia que no debería faltar en el pasaporte vital de todo aquel que viaje al país. 

Un poco más al norte, Coron ofrece una versión más tranquila, pero igual de fascinante, con lagos cristalinos y rutas menos transitadas. Es, además, un paraíso para los buceadores de todos los niveles gracias a los pecios de la Segunda Guerra Mundial.

Y cuando el ritmo pide suavizarse, Port Barton, un pueblo con mucho encanto, ofrece ese refugio que uno no sabía que necesitaba. Calles de arena, sonrisas sin prisa y island hoppings tranquilos que llevan hasta tortugas curiosas y cascadas escondidas.

Bisayas: un paraíso en el corazón de Filipinas

Las Bisayas, ubicadas en el centro del país, forman uno de los tres grandes archipiélagos de Filipinas. Compuesta por miles de islas muchas de ellas bordeadas por las aguas del Mar de Bisayas, y en las que es imprescindible conocer Bohol, Cebú, Boracay y Malapascua.

Bohol se ha convertido en uno de los destinos más completos de Filipinas, gracias a su accesibilidad y a la variedad de actividades que ofrece. En Panglao se encuentran algunas de las mejores zonas para bucear y hacer snorkel, destacando la isla de Balicasag, famosa por sus tortugas y su impresionante biodiversidad marina. Otro punto imprescindible es la cueva Hinagdanan, con su laguna interna iluminada de manera natural por los rayos de sol que se filtran desde el techo. 

Al norte de Panglao, el arrecife de Napaling ofrece un espectáculo increíble: el “Napaling Sardine Run”, donde enormes bancos de sardinas nadan cerca de la costa, creando un espectáculo submarino que se puede disfrutar tanto desde la superficie haciendo snorkel como sumergiéndose en sus aguas.

En Loboc, el paisaje se transforma por completo: ríos, cascadas, rutas de aventura, paseos en kayak iluminados por miles de luciérnagas y las icónicas Chocolate Hills, 1.200 colinas color marrón que contrastan con la verde llanura que las rodea. Y para quienes disfrutan del ambiente nocturno, Alona Beach es una zona turística que reúne todo tipo de bares, restaurantes y animada vida nocturna.

Al norte de las Bisayas, Boracay es sinónimo de arena blanca y mar turquesa gracias a la que está considerada por muchos como una de las mejores playas de Asia: White Beach, con sus cuatro kilómetros de arena blanca y aguas turquesas, invita a disfrutar desde la mañana de deportes acuáticos, sol y animados bares frente al mar, hasta que el atardecer tiñe el cielo de rosa y da inicio a la animada vida nocturna de la isla.

Para quienes buscan tranquilidad, playas como Bulabog, Puka Shell y Diniwid ofrecen rincones más relajados, mientras que los paseos en paraw, barco de vela tradicional, permiten explorar islas cercanas como Crocodrile y Carabao. La gastronomía va desde puestos callejeros hasta restaurantes de lujo, y los resorts ofrecen experiencias exclusivas y deportes de aventura.

En el corazón de las Bisayas, Cebú combina historia, naturaleza y aventura en un solo destino. Cebú City conserva vestigios de la colonización española: iglesias, fortificaciones y casas ancestrales que nos transportan siglos atrás, y cada enero sus calles se llenan de color y música con el festival Sinulog, un testimonio vivo de la devoción y la cultura filipina. 

Pero la isla no solo se disfruta en la ciudad: su interior alberga selvas, montañas, pozas turquesas y más de 130 cascadas tropicales. Kawasan Falls y los cañones de Badian son paradas obligatorias para los amantes de la adrenalina y la naturaleza, mientras que Moalboal ofrece la oportunidad de nadar entre bancos de sardinas y tortugas. Las playas de Mactan y Malapascua, donde incluso se puede bucear con el tiburón zorro.

Siargao: la isla para surfistas y espíritus libres

Siargao, en la región de Mindanao al sur del país, se ha convertido en una de las islas más deseadas de Filipinas, especialmente para los amantes del surf gracias a la famosa ola de Cloud 9, el icónico punto que atrae a surfistas avanzados con sus potentes olas y  que, además, ofrece un muelle para disfrutar del espectáculo y del atardecer en un ambiente relajado con bares y cafeterías que celebran la cultura del surf. 

Pero esta isla tropical ofrece mucho más que surf: palmerales infinitos, lagunas esmeralda, manglares, cascadas y piscinas naturales que invitan a explorar cada rincón. Alquilar una moto y recorrer su carretera circular es la mejor manera de descubrir pequeños pueblos, playas escondidas y paraísos cercanos en island hopping. Su ambiente relajado, combinado con una vida nocturna sencilla y la presencia de viajeros que han decidido quedarse, hace que Siargao conserve su esencia isleña mientras sigue siendo un destino imprescindible para quienes buscan naturaleza, aventura y tranquilidad en un solo lugar.

Un país para comérselo

“Kain na tayo” (“Comamos”) es la invitación que escucharás una y otra vez en Filipinas y que resume a la perfección la esencia de su gente: hospitalaria, cercana y amante de la buena comida. Su gastronomía refleja directamente la historia y diversidad cultural del país, combinando sabores indígenas con influencias asiáticas y occidentales. Ingredientes locales, hierbas del sudeste asiático y técnicas heredadas de la tradición hispana se entrelazan de manera natural, dando lugar a platos intensos, aromáticos y llenos de textura. 

Gastronomía de Filipinas | Revista Tu Gran Viaje

Aunque muchos platos recuerdan a la cocina española y han adoptado ingredientes como el tomate, el maíz y el ajo, y algunas técnicas como guisos y adobos, Filipinas presume también de recetas únicas: desde el sinigang, una sopa ácida y reconfortante, hasta el pancit en sus diversas versiones o el dulce suman envuelto en hojas de plátano. Regiones como Cebú e Ilocos completan este mapa culinario con propuestas propias: el célebre lechón cebunano, el de verduras y pasta de pescado, el bagnet crujiente o la popular longganisa, la salchicha nativa. Y para rematar, nada como disfrutar de sus frutas tropicales, entre ellas los famosos mangos de Manila, considerados de los más dulces del mundo.

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Filipinas combina historia, playas de ensueño, aventuras y sabores únicos en un solo destino. Su hospitalidad y cada experiencia viajera te invitan a descubrir su magia. Tu próximo Gran Viaje está aquí con Logitravel. ¡Masayang pagbibiyahe! (Feliz viaje).